Un día de compras.
Esta mañana me he levantado temprano aunque anoche me acosté bastante tarde. Me he dado un fregoteo y he salido de compras, para matar el gusanillo consumista que me despiertan los días nublados. Me he comprado unos zapatos, un bolso, unos pantalones, una camiseta y una chaqueta. Y me he quedado como Dios.
Los zapatos son unas bailarinas negras un poco feas, pero extracómodas. He optado por comprarme ésas porque, tras mucho pasear de zapatería en zapatería con siete centímetros de tacón de aguja bajo mis pies, me ha convencido ese tipo de calzado para usar con frecuencia. La altura en sí no me resulta molesta, pero los zapatos que me he puesto hoy me han hecho rozadura, así que me iba cagando en el fabricante a cada paso. Suelo llevar calzado plano, pero hoy me apetecía arreglarme un poco.
El bolso es grande y verde. Dicho así parece que en vez de un bolso me he comprado a Shrek, jaja. Tranquilos, el bolso ni habla ni ha hecho películas... Creo, jeje. Siempre me han gustado los bolsos pequeños, pero este verano me compré uno grande y rojo y con él descubrí las maravillas de disponer de espacio para todo, así que he repetido formato y me he comprado casi un saco con asas, y otro día que llueva me podré meter dentro y no necesitaré paraguas, jaja.
Los pantalones son unos vaqueros azules normales, rectos. Me quedan un poco justos (me quedan estupendos, jeje) porque me he comprado la 36, pero prefiero que se adapten a mi cuerpo con el tiempo a que al final me queden flojos, que es lo que me pasa la mayoría de la veces con la 38: al principio es más cómoda, pero después de unas rodadas se me hacen bolsas en el culo y queda un poco feo. Es una pena que no exista la 37, jeje.
La camiseta es normal, marrón de manga corta y escote redondo. No me he comido mucho la cabeza, sólo quería una prenda para los días de diario y que no me costase un ojo.
La chaqueta es gris jaspeado, de cremallera, con capucha y manga larga. Quería comprarme una tipo torera, pero me parecen poco prácticas (aunque muy monas, eso sí), así que me la he cogido normal. Quizá otro día me compre una torera.
Al final he conseguido controlar el impulso comprador y me he limitado a las cosas que me hacían falta... Sí, aunque parezca mentira, lo que me he comprado me hacía falta, jeje.
En fin, os dejo y os cambio por unas "apasionantes" prácticas de Prospección Geoquímica que tengo que entregar el lunes. Sospecho que me saldrá el mismo bodrio que entregué el lunes pasado, porque reconozco que el Excel y el Grapher y el Surfer y el informático que los parió (con todos mis respetos a los informáticos que han hecho programas que no se cuelgan cuando en lugar de pulsar "Ok" pulsas "Cancel") no se me dan bien: confieso aquí y ahora mi gran "patosidad" en todo lo que no sea postear en el blog, jeje.
Besinhos from Anita B.


___________________________________________________________________

Maria dijo
Viva el consumismo!! Ja,ja,ja!! Y lo bien que te quedas cuando vas paseando por ahí con tus manos llenas de bolsas? Esa sensación no te la quita nadie!! Yo fue cobrar lo del verano, y comprarme cosas que, para mí, me hacen falta, jajaja!! Yo también caí en la tentación de las bailarinas allá por abril, y ya no las he dejado. Que zapato más cómodo!! Hasta para salir de fiesta (eso si, unas muy monas que me compré). Y que decir de los bolsos grandes...luego te vuelves loca buscando algo, pero chica, te puedes meter de tó. Así que nada, te felicito por tus compras, jajaja!! Yo por ahora se acabó el ir a gastar dinero, que tengo que ahorrar algo!!
Un besito!!
19 Octubre 2006 | 09:04 PM